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Qué es Digital Media?

Más que una exposición, DIGITAL MEDIA, pretende ser una intervención en los espacios de la sede de la antigua Universidad de Valencia. Dicha intervención quiere suponer un claro marco del actual escenario artístico y tecnológico como algo interconectado. Un reto que supone la participación internacional tanto de artistas como de organizadores que muestren la heterogeneidad y las diferentes visiones de la realidad contemporánea. Intervención fruto, por otra parte, de la capacidad de comunicación que permite la Red en el intercambio de propuestas e ideas y la culminación en proyecto como éste. Internet, la facilidad de conexiones y la actividad artística que de ella se desprende permiten , en ocasiones , pensar en diseñar nuevos escenarios telemáticos tratando de desplazar las plataformas tradicionales y mayoritarias de distribución de la obra de arte –galerías, instituciones y museos-, permitiendo un acceso instantáneo de la información o el hecho artístico. Sin embargo, no quiere esto decir que se hayan cumplido las visiones utópicas y optimistas que en un principio se vieron en los mass media. Un intento más de socialización del arte en el ámbito global por medio de la comunicación. Los ejes por los que se mueve tanto la red como sus contenidos son la economía y el consumo. En este sentido, los poderes fácticos que dominan nuestra sociedad no dejan de ser mediáticos.

Espacios virtuales en plena libertad

La virtualidad tampoco es un elemento suficiente para la difusión del hecho artístico. Ni siquiera es suficiente su producción; ésta debe ser reafirmada para que adquiera efectividad como objeto artístico. Es decir, no es suficiente formular una declaración artística, ésta debe atravesar el filtro de las instancias mediadoras, de los críticos, de los medios de comunicación y de los espacios expositivos tradicionales. Por este motivo, debe plantearse y converger en espacios donde la experimentación, las novedades y el quehacer artístico contemporáneo se muestren en todas sus posibilidades, tanto espaciales como virtuales en plena libertad. Una de las definiciones de la obra de arte como ple­namente contemporánea, es aquella que la relaciona con la legítima aspiración tecnológica de la sociedad en la que se desarrolla, reflejando con precisión sus ambiciones, su conocimiento, sus ilusiones y, cómo no, el polo opuesto, sus múltiples fracasos.

Los diálogos con el pasado, la transformación del espacio real o la distorsión de éste, son otros de los elementos inherentes a parte de la producción artística. La manipulación del tiempo, del espacio, del proceso, de la duración, de la interactividad, se ha convertido en elementos importantes dentro del arte de nuestro siglo. Contar con los diversos espacios de un edificio tan emblemático como la Universidad –claustro, salas de exposición, salas de proyección, plaza del Patriarca- es una oportunidad única para plasmar la dialéctica actual. El arte se ha convertido en información capaz de cambiar de soporte y de registro, pero la plasmación material de ésta es la fase necesaria donde se desarrolla el potencial del significante y del valor comunicacional del hecho artístico.

Los diálogos con el pasado, la transformación del espacio real o la distorsión de éste, son otros de los elementos inherentes a parte de la producción artística. La manipulación del tiempo, del espacio, del proceso, de la duración, de la interactividad, se ha convertido en elementos importantes dentro del arte de nuestro siglo. Contar con los diversos espacios de un edificio tan emblemático como la Universidad –claustro, salas de exposición, salas de proyección, plaza del Patriarca- es una oportunidad única para plasmar la dialéctica actual. El arte se ha convertido en información capaz de cambiar de soporte y de registro, pero la plasmación material de ésta es la fase necesaria donde se desarrolla el potencial del significante y del valor comunicacional del hecho artístico.

Ahora más que nunca

El nuevo rol del artista, que se establece a partir de múltiples conexiones con otras disciplinas científicas y huma­nísticas, es sustancialmente diferente respecto al que conocíamos. Conexiones que no dejan de simbolizarse en un espacio como la antigua sede de la Universidad. De la conjunción con las nuevas tecnologías han nacido el arte inte­ractivo, las creaciones telemáticas, la realidad virtual, la infografía 3-D, etc.
luces

Si la investigación científica y tecnológica crea herramientas para propuestas específicas, el artista encuentra otros usos, las lleva a límites insospechados y las convierte en una herramienta más de su discurso artístico. El artista, ahora más que nunca, por la fluidez del mercado electrónico, lleva las nuevas tecnologías por caminos muy alejados de las intenciones del producto inicial. El artista ve en estos nuevos sistemas las posibilidades de crear lo que tan sólo era un sueño un tiempo atrás. La capacidad de interactuar de manera explícita con el espectador a través de los procesos interactivos es otro de los ejes fundamentales del concepto expositivo. La determinación de una obra de arte se apoya, aún hoy, en primer lugar en sus relaciones externas: el lugar que sirve de decorado-marco y la interacción del público que las observa en un espacio determinado. La obra entendida así, es un elemento abierto y no una obra formalmente cerrada, culminada, que trans­forma la idea de contemplación en actuación y en participación, incluso en determinados casos convierte al espectador en usuario. Rompe con la mirada contemplativa tradicional, es un mirar carente de recogimiento y que incluso quebran­ta esa actitud. Una experiencia más cercana al impulso corporal que al placer reposado de la visión tradicional. Al hacer, en este caso, hincapié en mostrar un conjunto de propuestas que tienen en común el utilizar, aplicar y de­pender del potencial que supone el mundo de la electrónica, se ha optado por dividir la intervención en varias disciplinas

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